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  • Zuzana Malina Cernohousova

ROBERT CAPA, GRAN CONTADOR DE HISTORIAS, SIGUE FASCINANDO…

Reseña de la exposición en Palma de Mallorca, 2020


Título: ROBERT CAPA EN COLOR

Comisaria de la exposición: Cynthia Young, realización conjuntamente con el centro cultural CaixaForum Palma de la Fundación “la Caixa” y el International Center of Photography (ICP) de Nueva York

Presentación: 18 de octubre de 2019 – 20 de enero de 2020

Lugar: CaixaForum Palma, Place de Weyler, 3, Palma de Mallorca, Islas Baleares

https://caixaforum.es/es/palma/home

Con el prometedor título Robert Capa en color, el centro cultural CaixaForum presenta en Palma, capital de la isla de Mallorca, la exposición dedicada al famoso fotógrafo de origen húngaro. Dentro de sus actividades para promover el arte moderno, la mencionada entidad ya ha acogido en sus espacios muestras de varios fotógrafos de renombre, tales como Jacques Henri Lartigue, Eugéne Atget, Henri Cartier-Bresson, Robert Doisneau y Willy Ronis, representantes del humanismo fotográfico francés, o de fotógrafos norteamericanos William Klein, Richard Avedon, Diane Arbus o Philippe Halsman.

La exposición itinerante Robert Capa en color, preparada por el International Center of Photography, fue presentada desde 2015 en varias ciudades europeas y Palma es el último lugar en su periplo por España, después de Sevilla, Zaragoza, Lérida y Tarragona. La muestra indaga en una de las facetas creativas menos conocidas y – quizás – injustamente marginadas del cofundador de la agencia Magnum e icónico fotorreportero de guerra, cuya corta vida se extinguió trágicamente, con cámara en mano. La exposición retrospectiva ha sido precedida por el estudio de un extenso archivo, la selección cuidadosa de diapositivas y la reconstrucción de colores originales.


Robert Capa, nacido en 1913 en Budapest como Ernö Friedmann, comentó su seudónimo – Bob Capa – explicando lacónicamente que sonaba major: “simple y muy americano”… En 1931 se fue a Berlín para estudiar ciencias políticas pero después de la toma de poder por Adolf Hitler abandonó Alemania y convertido ya en fotoperiodista se instaló en París. En poco tiempo se consagró como uno de los fotorreporteros y fotógrafos documentalistas más respetados de su época. La revista Picture Post editada en el Reino Unido entre 1938 y 1957 como contraparte de la norteamericana Life llegó a calificarlo como el fotógrafo de guerra más importante del mundo.

Ganó su prestigio y reconocimiento internacional sobre todo gracias a los reportajes en los que documentó la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y otros conflictos bélicos. Sus imágenes, mayoritariamente en blanco y negro, simbolizan tanto la brutalidad, como la complejidad y trascendencia geopolítica de las guerras. En todo caso, llegaron a establecer nuevos estándares de la fotografía bélica. Este legado lo convalida una de las afirmaciones más célebres de Capa: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no estás lo suficientemente cerca”.

El mismo concepto del oficio fotográfico es reconocible también en sus imágenes en color del animado ámbito social, el mundo de la moda, cine, celebridades y centros de veraneo a las que se dedicó en los años de posguerra. Capa fotografiaba en las playas usando el mismo estilo como en la guerra. No titubeaba si apretar el disparador o no. Se acercaba, intrépido y quizás hasta con descaro, al motivo para captar su imagen en el momento que no siempre debió ser el más pertinente o controlado. A pesar de ello, sus instantáneas son a la vez excelentes retratos. Comparando por ejemplo las imágenes de Picasso hechas por Man Ray, Cartier-Bresson y Capa, podemos señalar sin demasiadas vacilaciones cuáles son de autoría de Robert Capa: inmediatamente percibiremos en ellas la misma agudez de un ave de rapiña que caracterizó sus fotografías de guerra en blanco y negro. Sin embargo, Capa plasmó en celuloide a personajes famosos no solamente en situaciones espontáneas e indeliberadas, sino que frecuentemente los dejaba, para el agrado de ellos, que posaran coquetamente ante su camára como modelos. Además del ya aludido Picasso, sus motivos fueron también otras figuras de famosos nombres como Ernst Hemingway, Humphrey Bogart, Ava Gardner, Truman Capote o Ingrid Bergman quien estuvo muy enamorada de Capa, aunque sabía que Robert no era el hombre predestinado para ella.

Más de doscientos artefactos están acertadamente distribuidos en varias salas, ocupando dos pisos del espacioso edificio modernista con adecuada iluminación. Las fotografías se exponen acompañadas por documentos personales y correspondencia de Capa, extractos de reseñas y artículos sobre el autor, así como por páginas de las hoy legendarias revistas tales como Life, Holiday e Illustrated donde las imágenes a color hechas por Capa aparecieron por primera vez. El conjunto ofrece una enriquecedora introspección en la vida del fotógrafo; gracias a la posibilidad de escuchar extractos de una de las pocas entrevistas radiofónicas que se conservan de Capa. podemos incluso conocer su voz y su manera de expresarse.

La muestra que recopila 140 fotografías se divide en dieciséis secciones según los lugares que el autor visitó y tuvo la oportunidad de recorrerlos. Algunas imágenes son de la Segunda Guerra Mundial, otras de la guerra árabe-israelí de 1948 o eventualmente de otros conflictos bélicos. Incluyen también el último capítulo de la vida de Capa como fotorreportero bélico, la guerra en Indochina que le costó la vida en 1954 tras pisar una mina en la provincia vietnamita de Thái Binh.

Se muestran asimismo portadas de libros y revistas en las que aparecen sus fotografías como, por ejemplo, la imagen hecha para el libro A Russian Journal de John Steinbeck quien, refiriéndose a Capa, dijo: “Sus fotografías no son accidentes y la emoción que reside en ellas no es azarosa. Capa podía fotografiar el movimiento, la felicidad, el desengaño. Podía fotografiar el pensamiento.”


Entre los documentos personales tampoco faltan cartas dirigidas por el autor a sus editores como Holiday o The Saturday Evening Post, así como la correspondencia que enviaba de sus prolongados viajes a la familia y cartas que intercambiaba con colegas de la agencia Magnum Photos.

Robert Capa decidió trabajar con la fotografía a color mucho antes de que ésta llegara a ser usada ampliamente por otros fotoperiodistas. Comenzó a experimentar con el color ya en 1938, apenas dos años después de que la Kodak hubiera desarrollado la primera película de color Kodachrome. En una carta enviada desde China, donde se encontraba documentando en imágenes el conflicto armado chino-japonés, Capa escribió: “Por favor, mándame inmediatamente 12 rollos de Kodachrome con un manual y todas las instrucciones de si se requieren filtros especiales etc., en fin – todo lo que uno debería saber. Mándamelo por Clipper, ya que se me ocurrió algo para Life.” Sólo tres imágenes de esta primera “misión cromática” lograron sobrevivir todo el proceso de revelación, no obstante el entusiasmo de Capa por el color perduró.


Volvió a la fotografía en color en 1941, tratando intensamente de convencer durante los siguientes dos años a los editores para que publicaran sus imágenes cromáticas. Finalizada la guerra, los encargos aumentaron lo que obligó al fotófrafo a que portara siempre dos cámaras – una para películas en blanco y negro y la otra para rollos de color. El uso de colores va aparejado con la transformación personal de Robert Capa en un cotizado fotógrafo neoyorquino. Después de la Guerra Civil Española y de nuevo tras la Segunda Guerra Mundial Capa daba intencionalmente prioridad a este proceso también para mantenerse en la mira de los redactores de prestigiosas revistas.

Las fotografías en color de Robert Capa cubren un espectro muy variado de temas: desde la elegancia de las capitales europeas, pasando por las tradiciones campesinas en la Unión Soviética hasta una visión audaz del estilo glamoroso de vida en la costa francesa o el esquí de moda en las montañas suizas.


La inspiración por las fotografías de Picasso capturadas por Capa es fácilmente reconocible también en las tomas de la serie biográfica sobre uno de los artistas más destacados del siglo XX titulada Genius: Picassodirigida por Mathias Herndl y protagonizada por Antonio Banderas. La escena en la que Pablo Picasso, caminando por una de las playas de la Costa Azul, sostiene un enorme parasol sobre la cabeza de su encantadora pareja y artista Françoise Gilot, es una reconstrucción exacta de la imagen capturada por Robert Capa.

No obstante, las fotografías en color que Capa hizo durante su carrera de posguerra, sólo a duras penas resisten la comparación con la trascendencia política de sus tomas bélicas. Es cierto, tienden a reflejar la visión más liviana, hasta juguetona del mundo y de su prosperidad, en perfecta consonancia con lo que las revistas de aquella época deseaban mostrar. La mayoría de las imágenes que aparecieron en su momento en muchas revistas de renombre, no se han vuelto a publicar hasta hace poco. En resumen, esa visión que Capa tenía del mundo, tan distinta a sus desgarradores reportajes de guerra que dominaron en los inicios de su carrera, terminó por desvanecerse.

Después de recorrer la exposición, salgo con la sensación como si, junto al carismático Robert Capa, acabara de viajar por el mundo de posguerra, ya seguro después de tanto tiempo pero que – pese a ello – sigue siendo lleno de aventuras y tentaciones. Y al mismo tiempo me envuelve la tristeza por el tan prematuro fin del talentoso artista. Nostálgica por la fugacidad de la vida, me siento para escuchar quizás la única entrevista radiofónica que se conserva de Capa y que fue transmitida en el programa matutino de la cadena Hi! Jinx el 20 de octubre de 1947. Las palabras de él suenan tan reales y vívidas que no puedo resistirme a la impresión de que la exposición ha sido sólo una ficción con mal desenlace y que el protagonista está a mi lado; su voz me habla para convencerme, aunque sea para un breve momento, que el fotógrafo sigue con vida contando historias fascinantes…


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